Scroll Top
 SINOPSIS

Un padre que no sabe cómo comunicarse con su hija le envía cada día un avión de papel desde el balcón para despedirse. A través de mensajes escritos en aviones, el padre pone misiones literarias a su hija para que las aclare con la complicidad de una bibliotecaria escrupulosa. Así, la niña conocerá la relación entre los libros y la vida.

Muchos años después, su hija, que ahora es escritora, vuelve a la biblioteca para contar esa experiencia de iniciación que ha recogido en su primer libro.

 SINOPSIS

Un padre que no sabe cómo comunicarse con su hija le envía cada día un avión de papel desde el balcón para despedirse. A través de mensajes escritos en aviones, el padre pone misiones literarias a su hija para que las aclare con la complicidad de una bibliotecaria escrupulosa. Así, la niña conocerá la relación entre los libros y la vida.

Muchos años después, su hija, que ahora es escritora, vuelve a la biblioteca para contar esa experiencia de iniciación que ha recogido en su primer libro.

INTENCIONES
DE LA OBRA

Tarde o temprano se abre una doble brecha entre padres e hijos, una brecha emocional y vital. En el caso de esta obra, la ausencia de la madre provocará una fase que dificulta la comunicación entre el padre y su hija de diez años. Entonces el padre decide recurrir a la literatura para reconstruir los puentes que se han roto.

El objetivo de la obra es mostrar la biblioteca como una serie de ventanas abiertas al mundo. Más allá de ser un mero contenedor de libros, la biblioteca se reivindica como un espacio poderoso que nos llena de alegría, un espacio que nos ayuda a ampliar la mirada, a conocernos y a vivir mejor; un interminable semillero de historias que nos unen a otras geografías y épocas, o que nos llevan a profundizar en el conocimiento de nuestras contradicciones y dilemas a través de los personajes que aquellas historias padecieron en sus carnes. La biblioteca es un protagonista más, un hospital del alma y un territorio inexplorado, un espacio ya de por sí mágico; un refugio y, a la vez, un bosque que nos da ganas de perdernos en él. La biblioteca es un lugar para todo tipo de historias y personajes y el hecho de que los libros estén ordenados alfabéticamente no menosprecia el rol de azar que hace tan bien su trabajo. Y así, llegan a nuestras manos, inesperadamente, los libros que no fuimos a buscar. Esa es en parte la magia de las bibliotecas: el tesoro — como la carta de Poe — está a la vista de todos y, al mismo tiempo, oculto.

El argumento, la ruptura comunicativa entre padre e hija, se irá tejiendo poco a poco a través de citas literarias, relatos breves y poemas que el padre transmite a su hija vicariamente y con la ayuda de la bibliotecaria. Así, el mundo adulto ofrecerá a la niña la punta de un hilo y ella tirará de ella para llegar a sus conclusiones.

Esta historia de historias hilvanará pequeños textos de autores como Jutta Bauer, Sylvia Plath, Julio Cortázar o Chinua Acheber, favoreciendo la afición a contar historias y el placer de escucharlas en un entorno comunicativo compartido. Porque el hombre no es más que alguien que cuenta el mundo y se cuenta a sí mismo; la encarnación de una historia que va cambiando constantemente desde el primer aliento hasta el último aliento.

A través de estas pequeñas historias compartidas, los caminos se vuelven más transitables y el mundo más legible, demostrando que caminar y leer son básicamente lo mismo.

INTENCIONES
DE LA OBRA

Tarde o temprano se abre una doble brecha entre padres e hijos, una brecha emocional y vital. En el caso de esta obra, la ausencia de la madre provocará una fase que dificulta la comunicación entre el padre y su hija de diez años. Entonces el padre decide recurrir a la literatura para reconstruir los puentes que se han roto.

El objetivo de la obra es mostrar la biblioteca como una serie de ventanas abiertas al mundo. Más allá de ser un mero contenedor de libros, la biblioteca se reivindica como un espacio poderoso que nos llena de alegría, un espacio que nos ayuda a ampliar la mirada, a conocernos y a vivir mejor; un interminable semillero de historias que nos unen a otras geografías y épocas, o que nos llevan a profundizar en el conocimiento de nuestras contradicciones y dilemas a través de los personajes que aquellas historias padecieron en sus carnes. La biblioteca es un protagonista más, un hospital del alma y un territorio inexplorado, un espacio ya de por sí mágico; un refugio y, a la vez, un bosque que nos da ganas de perdernos en él. La biblioteca es un lugar para todo tipo de historias y personajes y el hecho de que los libros estén ordenados alfabéticamente no menosprecia el rol de azar que hace tan bien su trabajo. Y así, llegan a nuestras manos, inesperadamente, los libros que no fuimos a buscar. Esa es en parte la magia de las bibliotecas: el tesoro — como la carta de Poe — está a la vista de todos y, al mismo tiempo, oculto.

El argumento, la ruptura comunicativa entre padre e hija, se irá tejiendo poco a poco a través de citas literarias, relatos breves y poemas que el padre transmite a su hija vicariamente y con la ayuda de la bibliotecaria. Así, el mundo adulto ofrecerá a la niña la punta de un hilo y ella tirará de ella para llegar a sus conclusiones.

Esta historia de historias hilvanará pequeños textos de autores como Jutta Bauer, Sylvia Plath, Julio Cortázar o Chinua Acheber, favoreciendo la afición a contar historias y el placer de escucharlas en un entorno comunicativo compartido. Porque el hombre no es más que alguien que cuenta el mundo y se cuenta a sí mismo; la encarnación de una historia que va cambiando constantemente desde el primer aliento hasta el último aliento.

A través de estas pequeñas historias compartidas, los caminos se vuelven más transitables y el mundo más legible, demostrando que caminar y leer son básicamente lo mismo.

DOSSIER

DOSSIER

Descargar el dossier de la obra “El Mundo está roto pero se puede caminar” (.pdf 1.45MB)

CARTEL

CARTEL

Descargar el cartel de la obra “El Mundo está roto pero se puede caminar” (.pdf 15.6MB)